viernes, 27 de marzo de 2009

CERN II: ¿Que estas haciendo, Dave?

Tras visitar los cuatro grandes experimentos principales del LHC en el CERN (e impartir un divertido seminario el sábado) todo lo que nos quedaba por hacer era ver el Centro de Cálculo y hacer algunas fotos.

¿Crees que tienes problemas de almacenamiento? No tienes ni idea, sigue leyendo y verás lo que son problemas de almacenamiento

46.000.000.000.000.000 Bytes no pueden estar equivocados

Cuarenta y seis petabytes.

Esa es la capacidad de almacenamiento total combinada entre cintas y discos del centro de cálculo del CERN. Disparar siempre en RAWs de 16 bits no creo que fuese ningún problema para ellos.

Ese almacenamiento (12PB de discos y otros 34PB en cintas magnéticas gestionadas por un robot) es lo que se necesita para almacenar y procesar la ingente cantidad de datos que el LHC es capaz de generar cuando está en funcionamiento.

Básicamente lo tienen que almacenar todo antes de ser capaces de decidir lo que es estadísticamente probablemente innecesario. En cada paso del procesado de datos, esta ingente cantidad de información se va reduciendo cada vez más en una especie de "buscar una aguja en un pajar" elevado a la N-ava potencia.

Si lo hacen bien, cuando terminen la reducción de datos, quedarán serias evidencias de que existe el boson de Higgs -- el Santo Grial de la física de partículas.

Mis anfitriones, Peter y Andras, comentaron que podrían hacer buen uso de algunas fotos nuevas del centro de cálculo. Y puesto que yo se algo sobre almacenamiento en cintas de mi época de orgulloso usuario de un lector de cintas Commodore 1530 Datasette, creo que era la persona adecuada para el trabajo.

El lector de cintas robotizado de IBM que se puede ver en la primera imagen estaba completamente encerrado en un armario. Tiene una ventana en cada extremo y algunas ventanas más pequeñas por arriba. La luz ambiente era bastante fría (literalmente -- era azul Nota del traductor: en inglés el termino "cool" se aplica tanto a frio como a "chulo", de ahí los constantes juegos de palabras empleando el termino cool que no son traducibles al Español), así que decidí seguir con el y le puse un CTB a mi flash.

El gel CTB (conversión de tungsteno a luz día) es mi favorito para los azules. Tiene un aspecto muy natural, al contrario que la mayoría de azules raritos que vienen en los catálogos de filtros. También es bastante eficiente, no le roba demasiada potencia al flash. Y por último es muy fácil contrastarlo con el correspondiente CTO, algo que hago continuamente.

No podíamos meternos dentro de las máquinas, que estaban continuamente en funcionamiento. La cabeza robótica no dejaba de desplazarse a gran velocidad, y con gran energía. La suficiente como para matarte si te pilla por medio mientras está intentando localizar una cinta.

Así que nos conformamos con hacer la foto desde la ventana del extremo. Pero eso nos dejaba con pocas opciones para iluminar la escena. Pusimos un SB-800 con un CTB en el otro extremo del armario y en principio lo dirigimos hacia fuera, hacia una pared cercana, para obtener una luz suave y limpia. Pero Aaron sugirió que probásemos a darle la vuelta y a disparar hacia dentro de la máquina. Lo intentamos y la verdad es que la foto se veía mucho mejor.




Así que ¿como expones para el interior de la máquina? ¿Que potencia debes usar para los flashes?

Al final todo se reduce, como siempre, a resolver primero tu problema más importante. Y mi problema aquí, era obtener la suficiente profundidad de campo para que algunas cintas estuviesen enfocadas. La luz posterior servía para obtener algunos reflejos especulares de ellas, así que intentaba tener definidas la mayor cantidad posible. Aumentar la potencia de los flashes implica tener mayor profundidad de campo.

Así que el primer paso es obtener una potencia decente de los flashes. Puse el SB-800 a 1/2 de su potencia y probé varias aperturas hasta lograr la que me gustaba. Nada sofisticado.

El siguiente paso: equilibrar con la luz ambiente. Tenía dos fuentes a considerar -- la luz dentro de la máquina y los LED de estado de la cabeza robótica.

La potencia del flash estaba fijada. La apertura estaba fijada. Todo lo que tenía que hacer es ir bajando la velocidad de disparo -- 1/30, 1/15, 1/8, 1/4 -- hasta que el LED y el ambiente azul tuviesen el aspecto adecuado.

Un flashímetro me hubiese servido de bien poco. Tan pronto como hubiese metido i mano con el flashímetro Minolta IVF dentro del armario, esa cosa se hubiese puesto en marcha y me hubiese arrancado el brazo de cuajo.

Pero eso no es un inconveniente -- no he usado un flashímetro desde hace años y aún tengo los dos brazos para demostrarlo. No necesitas un falshímetro. Siempre que seas capaz de identificar tu problema principal. Al solucionarlo ya estás fijando un parámetro y con cada paso que das vas fijando el resto, como acabo de describirte.

Sinceramente, nuestro mayor problema resulto ser lo impredictible del movimiento de la cabeza robótica. Era igual de colaboradora que un niño de 3 años con su tazón de cereales y una cuchara delante.

Quería iluminar la cabeza desde arriba y puse un segundo flash con un gel CTO en una de las ventanas superiores. Pero el cacharro no quería colaborar y nos teníamos que ir a otra sala muy pronto. Así que apagamos la luz superior y nos apañamos con la mezcla de luz trasera y luz ambiental.

Otro piso, otro tunel

Una vez acabamos con el lector de cintas, subimos al piso de arriba a fotografiar la sala principal del centro de cálculo. La gente del CERN es bastante buena montando una gran potencia de cálculo a partir de elementos mas sencillos y esta habitación es básicamente una tonelada de ordenadores Linux y otra de discos duros interconectados para generar una potencia de cálculo y almacenamiento masivos.

Fue impresionante pasar tiempo allí -- filas y filas de estanterías llenas de ordenadores y discos duros. Sin prácticamente espacio para esconder ninguna luz.



Dedícale un instante a la vista superior del pasillo donde hicimos la foto, que estaba prácticamente rodeado por dos habitaciones. Había puertas de cristal en cada extremo (que abrimos) y un techo también de cristal. Y no teníamos suficiente luz como para superar al ambiente, así que tendríamos que usarlo.

Así que nuestro primer problema era dominar el ambiente. Por suerte era una luz de fluorescente bastante consistente. Para nuestros propósitos, esta luz venía de arriba.

Puse la cámara en balance de blancos fluorescente. Hice unos ligeros ajustes del WB hasta lograr el mejor aspecto. Entonces subexpuse esa luz ambiental en dos pasos. Eso lo hice porque quería usar el ambiente como luz de relleno, no como luz principal.

Puesto que habíamos cambiando el balance de blancos, tuve que colorear los flashes para compensar. Sin problemas, simplemente puse el verde.

Así que ¿donde ponemos los flashes?
Nuestro modelo sería Andreas, quien es el autor del programa de testeo de los discos que tenía ocupadas a todas esas luces azules encendiéndose y apagándose. Era como estar en el puesto de mando de la Enterprise. O quizás en 2001: Una odisea espacial. Me gusta la tecnología, pero puedo imaginarme a mi mismo, por la noche, atemorizado por todos esos ordenadores, discos duros y cintas funcionando sin parar a mi alrededor.

(No se puede decir que asustasen tanto a Peter, nuestro otro anfitrión y otro mago de los ordenadores en el CERN, que se había quedado dormido en una de las mesas mientras fotografiábamos al monstruo de las cintas)

Así que la unión entre las dos habitaciones era el lugar adecuado para esconder la luz principal, que llevaba un filtro verde y disparaba a través de un paraguas traslúcido. su función era doble: iluminar a Andreas desde detrás y a la derecha y pintar un bonito reflejo especular en los ordenadores de la izquierda.

Usé un 1/8 de potencia y ajusté la apertura hasta que me gustó el resultado. Cada vez que movía la apertura, tenía que compensar con la velocidad de disparo para mantener el ambiente dos pasos por debajo.

Esa era la parte fácil. Ahora venía lo difícil -- ¿como rellenar a Andreas e iluminar algo del equipo al mismo tiempo?

Desde el punto de vista de la posición, teníamos pocas opciones. La más evidente era justo desde donde estaba haciendo la foto.

Puse un segundo SB-800 con el gel verde justo a mi izquierda. A unos 30cm o así a mi lado. Eso serviría para llenar a Andreas y generar algunos reflejos en los cables y las máquinas Linux. Pero también se cargaría cualquier otra cosa del primer plano.



Eso es sencillo de resolver con un panal de abeja en el flash. Cualquier cosa que está cerca, está también en la zona exterior del haz. Así que usando un panal de abeja para bloquear esa zona del haz, evitábamos quemar los laterales.

¿Como elegir la potencia de ese flash? Sencillo -- ya tenemos la apertura adecuada para la luz principal. La velocidad de disparo la determina el ambiente y esos dos pasos por debajo de la principal donde hemos deseado ponerla. Puesto que esto no queremos cambiarlo, solo tenemos que ajustar la potencia de este flash de relleno hasta lograr el aspecto deseado.

Nada especial, nada de fotómetros. Solo el tradicional jugueteo con la pantalla y el histograma de la cámara.

Ahora lo que faltaba era pillar algunas de esas luces parpadeantes. Tampoco hay ningún secreto para ello. Simplemente dispara muchas imágenes y confía en la probabilidad. Al final siempre funciona.

Etiquetas:

Explora los Blogs que nos enlazan
Aún puedes unirte al Lighting 102

Enlaces a este artículo:

Crear un enlace

<< Home