viernes, 3 de agosto de 2007

Las imágenes están dentro de tu cabeza

Os aviso: estoy completamente agotado, quizás me notéis algo raro.

He estado toda la tarde en una sesión fotográfica para el DVD y me voy a Nueva York mañana temprano para comer con un par de editores de PopPhoto, incluida Kathlen Davis, quien edita el magnífico blog PopPhoto Flash. De paso compraré un proyecto digital para los seminarios.

(Lo siento, no debería esta presumiendo de conocer a gente importante. Ansel Adams siempre me lo decía, "Nunca presumas de conocer a famosos")

No, él no lo hizo, eres un mentiroso

(Es una broma. Déjame en paz. Estoy cansado)

Pues entonces, acuéstate

(Ya voy. pronto. Solo si te callas)

Vale.

(Vale)

Os lo dije, estaba cansado. I realmente hablé con Ansel Adams una vez. Pero eso es otra historia.

Ya que estamos, la de la foto no es Kathleen. Esta es Kris, que nos ha ayudado en la sesión de hoy para el DVD. Es muy buena.

La de ella, es la única foto que veréis en todo el artículo, que no tiene nada que ver con Kris. Desde este momento, todas las imágenes estarán dentro de vuestras cabezas. Es el Viernes Friky en Strobist y quiero llevaos a hacer un pequeño paseo mental.

¿Te vienes conmigo?

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Hace un par de semanas, alguien comentó en el grupo Strobist de Flickr, que tenía que fotografiar un spa iluminado por velas y que no sabía como hacerlo.

Le respondí rápidamente con la técnica a utilizar, pero realmente no fui a más. Me quedé en la técnica. Ahora me gustaría extenderme en la respuesta e introducir la idea de previsualizar y luego analizar la foto. Las únicas imágenes en este proceso, hasta que vayas y ejecutes tu idea, estarán dentro de tu cabeza.

Lo que quiero hacer es pensar en voz alta (o por lo menos por escrito) para compartir con vosotros un proceso que realizo varias veces al día. Disfruto con estos pequeños ejercicios mentales y me proporcionan experiencia en iluminación de escenas, cuando aparentemente estoy haciendo otra cosa completamente diferente. Como escuchar con atención una conversación.

("¿Tres disparos con el flash a media potencia? ¿Pero que demonios dices? ¿Me estas escuchando lo que te digo? ¿Que te acabo de preguntar?")

Ok, regresemos al lugar feliz.

¿Como lo iluminaríais? Las velas no pueden hacerlo solas, evidentemente. Pero ¿como fabricaríais luz de vela?

El primer paso en previsualizar una foto es imaginar lo que verían tus ojos. Porque ese es el efecto que quieres duplicar en la imagen digital.

¿Que aspecto tiene la luz de las velas?

• No es muy brillante. En realidad es bastante débil. Pero tus ojos lo compensan en parte.

• Es cálida, muy, muy cálida. Bordeando el rojo. Pero de nuevo tus ojos lo compensan bastante bien.

• Tiembla mucho. Pero no tenemos que reproducir eso en una imagen fija.

• Viene de abajo, porque generalmente las velas suelen estar a un nivel más bajo que tus ojos, al contrario que otras fuentes de luz que suelen estar más altas.

¿Empiezas a ver la imagen en tu cabeza? Bien. Estúdiala. Acuérdate del aspecto que tenía la luz de las velas la última vez que la viste -- con tus ojos --. Ese es tu objetivo. Veamos que podemos hacer para llegar hasta él.

Teoría general: Queremos iluminar la habitación del modo que nuestros ojos ven una habitación iluminada por velas. No de el modo que la ve una cámara digital. Hay una gran diferencia.

Primera variable: Nivel de luz. Vamos a subexponer la escena. A crear una "clave" baja para la foto.

Como estamos trabajando con flash, esto es bastante fácil de hacer exponiendo correctamente la habitación y luego cerrando la apertura. Empezamos con la velocidad más alta de disparo, para reservarnos la componente ambiental para después. Lo tendremos que resolver luego, pero vamos a concentrarnos en una variable cada vez.

Así que disparamos una luz contra el techo y la subexponemos en dos o tres pasos. Queremos una iluminación muy tenue que aparente venir desde todos los lados, y que ayude justo a revelar las formas.

¿Tiene un aspecto horrible en vuestra imagen mental? Perfecto. Estamos justo en ese punto. Vamos a por la variable número dos: el color de la luz.

Vamos a tener que calentar bastante la luz. Por lo menos un CTO. Quizás dos, uno encima del otro. Ya sabes que eso se puede hacer. Queremos luz rojiza, muy cálida, muy débil. Y la queremos oscura, que cuanto a penas defina la habitación.

Para concretar, voy a empezar con dos CTO en nuestro flash rebotado de relleno. Si el techo es de madera, calentará mucho la luz, así que quizás con un solo CTO tengas suficiente.

En este momento, estoy pensando en un flash rebotado en el techo, con dos CTO y subexpuesto tres puntos.

Ahora vamos a fabricar la luz de las velas. También es cálida. Las velas iluminan desde debajo. Así que voy a coger otro flash y a rebotarlo en el suelo. Le pongo los mismos filtros que al del techo. Pero esta vez, dale la potencia suficiente para subexponer a las personas solo un paso. Más definición, pero no completamente expuestos. Y la luz es difusa y viene desde debajo.

(Obviamente, la zona del suelo donde rebotas el flash no puede salir en la foto)

Ya estamos muy cerca. Lo que debes tener en la cabeza es una foto de los efectos de la luz de las velas.

¿Tiene sentido para ti? Si te parece que me he pasado toda la tarde fumando porros, te prometo que no lo he hecho. Y tengo varios testigos completamente agotados que pueden confirmarlo.

Así que tenemos una habitación iluminada por el "efecto de la luz de las velas". ¿Que nos falta?

Las velas propiamente dichas, claro.

Aquí va el truco: Vamos a poner las velas en la escena donde deberían estar, para aparentemente iluminar a los sujetos del modo que lo hace el flash rebotado en el suelo.

Es lo que se llama "luz sujeto". Pones una fuente de luz que aparece en la imagen, solo como sujeto (las velas). Pero la luz de verdad, la real, viene de la dirección general desde la que aparentemente iluminan las velas "actores".

Esta es una técnica clásica que los ancianitos fotógrafos más experimentados reconocerán. Esta técnica se explica con todo detalle en el libro "Matters of Light and Depth" que es la Biblia de los viejos fotógrafos. Este libro está pensado para la gente del cine. Pero es el método chulo de la Vieja Escuela para los fotógrafos que quieren entender la luz.

¿Como va quedando esa escena mental? Si, ya, las velas están funcionando. Pero ¿como vamos a exponerlas?

Es fácil. Primero, todos deberías de tener perfectamente claro como vas a controlar la exposición. Bajamos la velocidad de disparo (seguramente tendrás que usar un trípode para la foto) hasta que las velas queden bien.

Parece difícil, pero no lo es. Recuerda, las luces no tienen que iluminar a los sujetos, ni la habitación. Así que ya no les estamos pidiendo nada imposible -- ser sujeto y fuente de luz a la vez. Ya hemos utilizado los flashes para iluminar la escena.

Ellas solo tienen que brillar lo suficiente como para parecer convincentes como fuentes de luz. Así que tienen que ser lo suficientemente brillantes como para quedar bien como sujetos de la foto.

¿Ves el control que tienes? Estás iluminando dos planos internos de la imagen (los flashes hacen el trabajo, las velas se llevan la fama). Así que tienes un control absoluto sobre el brillo relativo de las velas en la escena. Simplemente baja la velocidad hasta que esas tontorronas tengan buen aspecto.

Si las has puesto donde toca, el reflejo desde el suelo quedará muy convincente como luz de velas. Mueve las velas o el flash hasta alinearlos lo mejor que puedas.

Un último truco: Las velas brillantes pueden producir esos reflejos tan molestos dentro del objetivo. Puedes evitarlos de dos modos:

Uno, quita el filtro de la lente. Muchos reflejos internos se producen en la superficie posterior de los filtros. No me importa que sea un filtro de marca y que te costase 80€. Quítalo y admira los resultados.

Dos, mejor trabajar con un objetivo de focal fija que con un zoom. Menos elementos, implican menos oportunidades para generar esos reflejos.

No te garantizo buenos resultados con esta técnica, te lo aviso. Puede salir fatal. Pero este es exactamente el modo en que yo procedería si tuviese que hacer esta foto. Luego me fijaría en los problemas que surgiesen y me iría adaptando a ellos.

Lo más importante es que este pequeño juego mental lo puedes practicar siempre que quieras. Puedes iluminar escenas en tu cabeza veinte veces al día. Luego, cuando realmente tengas que ponerte a iluminar una foto, todo será mucho más natural.

Para bien o para mal, este es el modo en que los fotógrafos que iluminamos solemos pensar. O si no todos, al menos uno de ellos.

Así que ¿cuantos estáis aún conmigo? ¿Aún sigue ahí, dentro de vuestra cabeza, esa imagen? ¿Ha tenido sentido el camino seguido hasta llegar a ella?

¿Ha valido la pena el paseo? ¿O es simplemente el alocado discurso de un tio dormido y supercafeinado?

Buenas noches

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